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martes, 31 de agosto de 2010

Con los de ESPN

El jueves pasado me invitó Radio Programas para co-conducir el espacio el Show del Deporte que se emite a las 20:00 horas. El productor Nato Bernuy me explicó que sería un programa de carácter internacional.

El primer invitado por la vía del teléfono fue Fernando Palomo quien conduce Fuera de Juego por ESPN para hablar de los grupos de la Liga de Campeones, en especial donde están inmersos los peruanos.

Palomo calificó como el grupo de la muerte al compuesto por Real Madrid, Milan, Ajax y Auxerre. Por nombres le dije que era un grupazo. Pero que hoy el nivel del Ajax no asustaría a los españoles e italianos. Después de unos segundos coincidió. E intentó darle mucho suspenso a los grupos y subrayar que podría haber más de una sorpresa con los denominados equipos chicos como Braga por ejemplo, eso hoy no es cierto.

La Liga de Campeones desde la ley de Bosman sólo es para equipos grandes. Aquellos como Estrella Roja o Steaua de Bucarest que fueron campeones en la década del 80´, ya no existen.

Hoy gracias a la globalización se conoce a todos los jugadores importantes del mundo. Por lo que ya no hay sorpresas en este torneo.

Luego entrevistamos a Eduardo Biscayart quien conduce programas en Fox transmitiendo la Liga de Campeones. Le dije que Inter para mí no es el mejor equipo del mundo y que me gustaba mucho más cuando estaba Ibrahimovic. Él sostenía que este Inter era mejor por los títulos.

Pero le recordé que no necesariamente los equipos que campeonan, fueron los mejores de su historia y le puse como ejemplo a Francia. Y aunque le costó aceptar, lo hizo. Barcelona es el mejor equipo del mundo seguido por Real Madrid, Manchester United y Chelsea. Más atrás vienen Inter, Bayern de Munich y Arsenal.

jueves, 27 de mayo de 2010

El llanto de Mourinho

En la final de la Liga de Campeones de 2008, Manchester United y Chelsea igualaron 1-1. En la definición desde el punto del penal, Cristiano Ronaldo falló. Pero al final de los disparos su equipo se proclamó vencedor. En ese instante, el portugués rompió en llanto. Se arrojó al grass y no se levantó.

Los aficionados de todo el mundo que observaban el desenlace del partido podían creer que Ronaldo lloraba de felicidad. Eso era lo más fácil de interpretar. Pero, la impresión que tuve fue la de un tipo pidiendo perdón.

En aquel momento, Ronaldo era considerado el mejor del planeta. Un futbolista con ese rótulo que pierda su disparo desde los 12 pasos, era para lapidarlo.

Ronaldo lloraba como un niño. Es válido. Todos tenemos de niño, adulto y padre según el doctor Eric Berne, creador del análisis transaccional.

Creo que Ronaldo sentía que cargaba con toda la culpa del partido por haber fallado. Pero cuando pasó la tensión, no pudo evitar desfogarse de esa manera.

La televisión mostró a Mourinho abrazando a Materazzi y llorando junto con él. Una escena tierna para algunos. Pero conociendo la soberbia del técnico portugués, por lo menos yo no me lo creo.

Sus lágrimas fueron reales, pero que me digan fueron de pena por dejar al Inter, no lo creo. Mourinho es un tipo frontal, muchas veces intolerable. Cuando llegó al Chelsea les dijo a sus jugadores que él se creía el mejor. Pues venía de ganar la Liga de Campeones con Porto.

Nadie puede dudar que Inter es uno de los mejores equipos del mundo. Pero no es el mejor. Barcelona, Chelsea, Real Madrid, Manchester United están por encima del cuadro italiano hoy.

Eso lo sabe el propio Mourinho. Incluso este Inter no es mejor al de la temporada pasada cuando tenía en sus filas a Ibrahimovic.

El título es en mayor parte la responsabilidad de Mourinho. El portugués se siente el mejor entrenador del planeta y conociendo algo de su mentalidad, quizás se considere el mejor de la historia.

Cuando ganó el título se marchó rápido, no festejó. Pero es humano. Soberbio, engreído y caprichoso. Cuando vio a Materazzi quiso descargar toda su emoción. No era una despedida. Se abrazaba a un campeón mundial (pese a que no es titular en Inter). Estaba festejando a su manera y con alguien de su categoría.