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jueves, 22 de julio de 2010

Contrataciones fantasmas

Me senté en el set de televisión. Los conductores me preguntaron si Chelsea o Barcelona le convenían a Jefferson Farfán. Es que durante una semana completa portadas publicaban que los dos equipos se peleaban por el moreno delantero. Yo le respondí en el aire que dudaba mucho sea verdad aquella noticia.

Debo confesar que a veces, este diario también cae en ese juego. Aunque siempre trato de ser cauto y explicarles a los redactores que los jugadores peruanos no son lo que nos intentan vender ciertos medios.

Desde que terminó la Copa Libertadores, todos los días diversos medios anuncian las contrataciones de Sánchez, Fernández, Libman, etc. De Aguirre decían que se iba a Estudiantes de Argentina y los más osados lo veían en Europa.

Aguirre se marchó al San Luis de México. Un equipo sin brillo en el país azteca. ¿Quién puede pensar que Aguirre está para las grandes ligas europeas? Salvo que haya algún interés, una persona con criterio, dudaría en todo lo que dice la directiva de Alianza Lima.

Parece que Fernández es un buen profesional. Pese a sus limitaciones técnicas, es goleador. Pero hacerse ilusiones que se irá a un equipo grande de América es una locura. Después de que ciertas portadas, todos los días, lo ubicaban en diferentes equipos del exterior, nadie lo contrató. Igual que a Joel Sánchez. Otro buen jugador para el medio.

Pero hay la idea de que estos jugadores sólo tienen que irse a equipos populosos del continente. Si es un equipo de medio pelo como O’Higgins de Chile hay quienes alzan su voz de protesta.

Con Vargas pasó lo mismo, claro que en otro nivel. Todos los días publicaban que era jugador del Real Madrid, Inter, Milán, Juventus, etc. Total, se queda en la Fiorentina. Nunca hubo una propuesta formal. Hay que pisar tierra.

Algunos ya lo tenían en el Real Madrid de Mourinho.

miércoles, 21 de julio de 2010

¿Entrenador de consenso?

Hace unos días, escuché la misma frase. “Markarián es un entrenador de consenso para el aficionado peruano”. Sé del respeto que se ganó el estratega Uruguayo en nuestro medio. Me consta que es un técnico estudioso. Que ordenaba a los jugadores de Universitario realizar pruebas para sus estudios.

Sergio Markarián es un tipo que siente el fútbol de diferente manera al promedio. Creo que por ello, los periodistas o comentaristas que lo conocen lo respetamos.

De manera particular, debo confesar que alguna vez estuve en su departamento de San Isidro cuando era técnico de Universitario. El uruguayo me invitaba a analizar los partidos de su equipo.

También me dijo alguna vez que el campeonato peruano era el más difícil del mundo por su geografía, y me señaló que escribiría sobre el tema. Lo entrevisté muchas veces por mi trabajo y aunque alguna pregunta lo incomodaba, trataba de responderme sin perder el equilibrio. Seguramente, algunos medios de comunicación se han sentido cómodos con él y creen que por ello es el entrenador que necesitábamos. Y eso es otra cosa. Por eso cuando ya escucho decir que Markarián es el entrenador de consenso de todos los peruanos, me inquieta.

Era la misma frase que escuché decir cuando contrataron a Maturana o a José Del Solar. Y eso no es cierto. Si la Federación cree que por contratar a Markarián tiene un cheque en blanco, se equivoca.

Me preocupa que para contratar un técnico no se consultara el tema con especialistas. Simplemente se esperó el pleno mundial para que la noticia sea maquillada. Como si se tratara de esconder algo.

Ayer observaba la encuesta del portal de Ovación. Sobre la aceptación de Markarián al frente de la selección nacional. Y a la fecha, el 50.43 por ciento aprobaba su contratación contra 49.46. De un universo de más de mil personas. La diferencia es mínima. Diría un empate. O sea no hay ningún consenso señores de la Federación.

Así que los peruanos queremos ver trabajar a Markarián. Seguro que todos nosotros queremos que le vaya bien. Pero para mí no significa que a su llegada voy hacer tres hurras y limpiarle la solapa como hicieron ciertos hombres de prensa con Paulo Autuori.

markarian